Entre sanjuanistas y rutineros: Situación política de Yucatán durante la guerra de independencia.

 

Para entender la situación política de Yucatán a principios del siglo XlX -entre sanjuanistas y rutineros- es menester entender la situación global que se venía desarrollando para ese entonces. Corría el año de 1804 cuando Napoleón Bonaparte fue coronado como Napoleón 1 emperador de Francia el 2 de diciembre en Notre-Dame, París; De este modo Francia inicio una campaña de conquista por todo el territorio europeo. El imperio español que como sabemos tenía en su poder para esas fechas un vasto número de colonias en el continente americano que dependían políticamente de manera directa de las decisiones que se tomarán en la metrópoli sufrió las consecuencias de la campaña de expansión francesa. En el año de 1807 fuerzas de Napoleón ingresaron a territorio español con la intención de conquistar Portugal, sin embargo esto no fue así debido a la traición que Napoleón hizo a los reyes españoles y un año más tarde la familia Borbón fue obligada a ceder su lugar como familia real a los Bonaparte; Fernando Vll abdico a favor de José Bonaparte -hermano de Napoleón Bonaparte-.

A finales del siglo XVlll y principios del siglo XlX en Yucatán se comenzaba a desarrollar un movimiento liberal ya que las ideas de la revolución francesa y de las trece colonias británicas habían llegado a través del intercambio comercial que suscitaba en los principales puertos de la provincia. Si es necesario hablar de un iniciador, este lo fue Pablo Moreno Tryal originario de Valladolid, Yucatán. Sus ideas fueron tan liberales y modernas para ese momento que a pesar de haberse formado dogmáticamente en manos de religiosos católicos, se cree que termino siendo un disidente religioso. Pablo Moreno fue a su vez formador de otros liberales como Andrés Quintana, Lorenzo de Zavala y muchos otros iniciadores del movimiento liberal en Yucatán.

En la primera década del siglo XlX un grupo de personas con ideas liberales se comenzaron a reunir para discutir temas de política en la iglesia de San Juan ubicado en el centro de Mérida, para esas fechas el sacerdote encargado de la parroquia lo era Vicente María Velázquez. El “padre Velázquez” era un ferviente defensor de los indios con ideas más radicales que cualquier otro Hidalgo o Iturbide, ya que pensaba que los españoles deberían devolverles toda la tierra a los antiguos indios y marcharse de su país. Muy probablemente todas estas ideas fue el resultado de darle lectura desde muy joven al libro del clérigo Bartolomé de las Casas titulado “la destrucción de las indias” como menciona Eligio Ancona.

Todo lo mencionado con anterioridad es antecedente del fenómeno histórico que nos toca hablar, el cual inicia oficialmente con el juramento y entrada en vigor de la constitución de Cádiz de 1812. Como ya se dijo antes Francia había tomado por la fuerza el control política del imperio español, no conformes con ello, se decidió iniciar una serie de reformas al poder político de la metrópoli. Así el 19 de marzo de 1812 entro en vigor la nueva constitución política de la monarquía española que se vio influenciada por las nuevas ideas de la ilustración, tales como la división de poderes en 3 clases: legislativo, ejecutivo y judicial. Así como -y lo que desato un gran conflicto en la Nueva España- la igualdad entre indios y españoles.

Una vez llegada la noticia y la orden en Yucatán de hacer valer la constitución de Cádiz, se desarrolló un ambiente positivo entre el grupo recién creado de los sanjuanistas -los individuos que se reunirían en la iglesia de san juan- porque esta nueva orden les brindaba la libertad de asociarse y entablar platica sobre temas de política, así como la oportunidad de competir electoralmente para cargos públicos; Lo cual fue bien usado en convención de la igualdad reconocida a los indios, ya que de este modo sus ideas fueron dispersadas por toda la provincia. Para este objeto Francisco Bates mando a traer desde Europa en 1812 -llegando a tierras yucatecas en 1813- una imprenta, para oficialmente fundar junto con Lorenzo de Zavala el primer periódico impreso en Yucatán, “El aristarco universal”.

De la misma manera en la que se organizaron los sanjuanistas apareció un nuevo grupo conocidos como Los Rutineros, conformado principalmente por disidentes de la nueva constitución: Clérigos, militares e integrantes de la nobleza. Este conjunto de personalidades tenían sus propias razones para ir contra las ideas liberales: la constitución les afectaba de manera directa en sus actividades; recordemos que la constitución declaraba iguales a los indios y por tanto estos ya no tenían la obligación de prestar trabajo forzado y mucho menos de pagar tributo a la autoridad religiosa lo que trajo como consecuencia ese malestar. La autoridad religiosa se vio afectada de manera abrupta en su economía, debido a que sus principales ingresos provenían de aquellos tributos pagados por los indios. La situación para los clérigos se vio tan precaria que se presentaron ante el gobernador Manuel Artazo para explicarle el estado de cosas en el que se hallaban, recibiendo de este un entendimiento -puesto que el gobernador era simpatizante de los rutineros- sin embargo, haciéndoles saber que no podía hacer nada más por ellos debido a las órdenes que provenían en la constitución reconocida desde la metrópoli. Suscitado este incidente los clérigos no encontraron otra opción que la de iniciarse por el camino legal para mejorar su situación.

A partir de ese momento el conflicto entre sanjuanistas y rutineros fue llevado al terreno de lo legal. La principal pretensión de los rutineros residía en la idea de que debido a la igualdad reconocida a los indios estos se encontraban en la obligación de cumplir con el pago del diezmo religioso. Del lado contrario los liberales alegaban que dicha obligación no se encontraba fundada en la constitución aunado a los abusos -decían- que seguramente sufrirían los indios a causa de este mal que se convertiría en una clase de tributo. Esta situación estuvo presente por poco más de un año, hasta que en 1814 llegaron nuevas noticias: La metrópoli española había logrado librarse del yugo francés. Entre las primeras decisiones tomadas por el nuevamente rey Fernando Vll fue la fechada en 4 de mayo de 1814 por medio del cual se abroga la constitución de Cádiz de 1812. Como era de esperarse la noticia fue recibida con mucho entusiasmo por parte de los rutineros.

Producto de aquella abrogación la provincia de Yucatán regresaba al estado de cosas en el que se encontraba anterior a la entrada en vigor de la constitución de Cádiz. Eligio Ancona cuenta en su libro “Historia de Yucatán: desde la época más remota hasta nuestros días” (tomo 3) una anécdota de la época: Cuenta que unos clérigos simpatizantes rutineros habían guardado copia de la constitución para romperla a plena vista de los indios con obligación de pagarle tributo. Romper copias de la constitución no fue la única de las medidas tomadas por los rutineros; muchos sanjuanistas como Lorenzo de Zavala, Francisco Bates y Matías Quintana sufrieron represarías. Estos tres infortunados fueron encarcelados en San Juan de Ulua (Veracruz) debido a sus artículos periodísticos de corte liberal.  Al momento que tenía existencia estos hechos en Yucatán el movimiento rebelde iniciado por el cura Hidalgo había perdido fuerza, al mando de los insurgentes había quedado el otro cura José M. Morelos y Pavón, con un poco más de fuerza y estrategia que el primero, pero apenas para resistir cuatro años al mando, ya que caería fusilado en diciembre de 1815.

Pasados 2 años de aquella noticia, en 1817 se dejaba en libertad a los sanjuanistas encarcelados en San Juan de Ulua ya que se percibía tranquilidad en la provincia. No existía ya movimiento alguno que pudiera representar un problema a la monarquía y menos a los rutineros. Seguro nadie imaginaria que aquellos problemas se producirían desde la metrópoli, a consecuencia de las ideas liberales cada vez más compartidas entre la población Mina, Porlier, Lacy y Vidal habían iniciado movimientos liberales contra el absolutismo en España. La noticia de estos hechos llegaron a Yucatán y tanto sanjuanistas como rutineros entendieron que el absolutismo español se encontraba próxima a caer.

La masonería en nuestro estado encuentra su fundación para estas fechas, cuando Lorenzo de Zavala se hallaba preso en San Juan de Ulua conto con el tiempo suficiente de aprender inglés, medicina y masonería. Lo primero debido a que ahí se encontraba un estadounidense aprendido por dotar de armas al ejercito insurgente, lo segundo por causa del hijo de un médico aprendido en el mismo San Juan de Ulua que llevaba consigo varios libros de aquella materia. Lo último y de lo más importante que nos toca hablar es la masonería, la cárcel en la que se hallaba preso Lorenzo de Zavala tenía la fama de ser un presidio político, puesto que no se trataba solo de una “fama” sino una realidad ahí se encontraban presos varios insurgentes mexicanos con los que Zavala tuvo la oportunidad de conocer y aprender las practicas masónicas. Debido a estos acontecimientos una vez vuelto a Yucatán Zavala y los sanjuanistas iniciaron la práctica de la masonería en tierras yucatecas que cada vez fue encontrando más partidarios, en parte por las noticias que llegaban a la provincia de los hechos que ocurrían en la metrópoli de los que hemos hablado con anterioridad, que propicio la simpatía de antiguos rutineros como el cura Villegas, gracias a estas simpatías la masonería en nuestro estado no encontró una verdadera persecución -atendiendo que para ese entonces se encontraban prohibidas-.  

Luego de una dura resistencia en la metrópoli por parte de los liberales españoles se logró al fin en 1820 que Fernando Vll se viera en la terrible necesidad de jurar la constitución que tanto había detestado. Esta noticia llego a Yucatán en abril del mismo año, el padre Velázquez y los liberales yucatecos no dudaron en reorganizar a la sociedad sanjuanistas junto con sus nuevos allegados ex rutineros. Esta nueva pluralidad de personalidades llego al grado de desencadenar pequeños conflictos internos en la sociedad debido a intereses propios, fue casi imposible juntar a un Velázquez con ideas en pro de los indios y un Villegas, clérigo ex rutinero que abogaba por el diezmo. Debido a este nuevo carácter del movimiento se decidió darle un nuevo nombre, cambiando de sanjuanistas a la confederación patriótica. Otro incidente importante para destacar fue la ruptura que se dio luego de que un grupo de patriotas adoptara la idea de deponer al gobernador y capitán general Castro y Aroz del poder para colocar en su lugar a Mariano Carrillo, un militar e ingeniero nacido en Oaxaca. Como es de esperarse, esa idea no fue bien vista por los demás liberales. Lo anterior solo ocasiono una ruptura política en la provincia y acaloradas discusiones en la diputación provincial; Que al final encontraron buenos resultados para la primera facción, luego de la situación desencadenada, el gobernador y capitán general Castro y Aroz entrego el poder a Mariano Carrillo bajo el argumento de no poder seguir en el despacho de los negocios encomendados a causa de su enfermedad. Lo cual fue un duro golpe para los antiguos sanjuanistas.

Para los antiguos sanjuanistas como Zavala y Matías Quintana, el ahora gobernador y capitán general Carrillo se había convertido en un déspota y altanero al grado de deponer al alcalde de la ciudad de Mérida para colocar en su lugar a Juan Rivas Vértiz. Horror debieron sentir estos que compartían por sobre todo el sentimiento constitucional y de legalidad. Zavala, Quintana y otros liberales entendieron que la emancipación de la metrópoli podría ser la respuesta a los malestares que aquejaban a la provincia. Otro hecho que marco aquella fecha fue la celebración de las elecciones para elegir diputados a las cortes españolas, en este ejercicio resultaron favorecidos Lorenzo de Zavala, Pedro Sainz de Baranda, José Basilio Guerra, Miguel Duque de Estrada, Manuel García Sosa y Manuel López Constante de los cuales únicamente tres se presentaron a la metrópoli. La gobernanza de la provincia sufrió un repentino cambio, consecuencia de la muerte de Castro y Aroz, teniendo la corona conocimiento de este hecho decidido mandar un nuevo gobernador y capitán general siendo nombrado Juan María Echeverría -quien se dice, compartía ideas liberales- tomando posesión el 1 de enero de 1821, desplazando a Mariano Carrillo. Los clérigos rutineros sufrieron otro revés, se ordenó disminuir de manera considerable el número de monasterios y mantener solo 1 convento por población, debido a estas ordenanzas en Yucatán los jesuitas fueron expulsados.

Para el 1 de marzo de 1821 Iturbide, un general realista encargado de derrotar a los insurgentes comandados por Gurrero, encontró una oportunidad en colaboración con el clero mexicano: Unirse al bando insurgente para tratar de conservar la poca influencia que tenían. Para esa fecha Iturbide se reunió con Guerrero en Iguala para elaborar un plan en el que se fijasen las bases para fundar la nueva nación que estaba a punto de nacer. Esta noticia llego a Madrid y los diputados representantes de la Nueva España debieron volver a su patria. Al igual que en Madrid, en Yucatán la noticia se conoció pero no resulto del todo indiferente, ya que como hemos mencionado con anterioridad, tanto rutineros como sanjuanistas ya tenían en la mente que este escenario llegaría en algún momento. El gobernador y capital general Echeverría había anunciado que dejaría su puesto si resulta ser lo mejor para provincia, abandonarla y respetar su independencia. Rutineros y sanjuanistas, reunidos ahora bajo el nombre de la confederación patriótica se juntaron para tomar cartas en el asunto y decidir el camino hacia la independencia que ha de seguir la provincia para evitar a cualquier costa la violencia que resultaría innecesaria, porque el sentimiento nacional y de independencia era ya muy grande para contenerse.

 

Como seguramente el lector ha entendido, el movimiento político de la provincia de Yucatán en tiempos de la guerra de independencia fue distinto a lo que acontecía entre el bando realista y los insurgentes. Incluso en algunos lugares de la península esto fue completamente indiferente, mucho se dice que consecuencia de ello es la marcada diferencia territorial entre Yucatán y la capital de la Nueva España. Con una actitud en todo momento pasiva Yucatán espero a que llegarán hasta su territorio ordenes que debía seguir desde la metrópoli o de Iturbide una vez consumada la independencia. Esto no significa que la política halla estado paralizada, sino que como hemos leído se encontraba muy marcada por situaciones internas, entre rutineros y sanjuanistas la política siempre fue para hacerse del poder o satisfacer intereses propios, dejando al indio siempre a un lado. Para fortuna de la provincia estos grupos supieron entender el desarrollo ideológico en los últimos momentos de la independencia, cuando Iturbide dio la espalda a la corona española, evitando de este modo una violencia innecesaria. Este movimiento político especial de la provincia en el futuro traería sus consecuencias ya que las diferencias entre estos dos grupos no concluyeron con el triunfo de la independencia.


Bibliografía

Historia de Yucatán: Desde la época más remota hasta nuestros días. Tomo tercero. Eligio Ancona. Mérida, Yucatán 1879.

El Yucatán de Zavala, sus primeros años. Marcela Gonzales Calderón. Estado de México, 2010. 

Historia de Yucatán, antología. Carlos Castillo Peraza. Mérida, Yucatán, 1987.

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