LOS TRIBUNALES GRIEGOS ANTES DE PERICLES.
En el año 594 a.C. los atenienses escogieron a Solón como “arconte
reconciliador” con el fin de reformar la constitución y remediar los problemas
causados por las leyes de Dracón. Entre las reformas de gran importancia esta
la de introducir el sistema de jurados a los juicios. Los sistemas de jurados se
distinguían de acuerdo con la materia objeto del tribunal (Civil o penal).
- Heliea (tribunal de justicia civil)
El tribunal se podría formar por ciudadanos
mayores de 30 años. Siento en total 6,000. Repartidos en 10 clases de 500 cada
uno. Sobrando 1,000 como reserva. Quienes se encargaban de conocer sobre los
juicios en materia civil que se desataba en la antigua Grecia.
- Areópago (Tribunal criminal)
El areópago se conformaba por 50 miembros que
se dividían en pequeños grupos para conocer sobre los casos en materia
criminal.
Es importante entender que en la antigua Grecia todo el
poder del Estado corresponde de manera directa a la comunidad. Por lo tanto, la
soberanía jurídica se encuentra en la misma comunidad, quien delega en algunos
ciudadanos el poder de fungir como juez. El gran numero de ciudadanos que componían
los jurados resultaba un grave problema al momento de deliberar. Pero se compensaba
al evitar cualquier intento de soborno.
Antes de que Pericles se inmiscuyera en la vida jurídica dentro
de los tribunales como el primer abogado profesional de la historia; Según la
ley de Solón quienes tenían la necesidad de desenvolverse dentro de una litis
debían hacerlo a propio nombre sin asesoramiento legal. Las partes únicamente tenían
autorizado ayudarse de un amigo a familiar durante el juicio. Por lo que la
oralidad dominaba los tribunales y en muchas ocasiones resultaba ser la pieza
angular para obtener una resolución benéfica.
Debido a la desventaja que se lograba percibir en los tribunales
a causa de la desigual capacidad de oratorio, se autorizó ser acompañado por una
persona llamada synagor. Más adelante hizo su aparición en los tribunales
griegos un personaje llamado lológrafo. Este ofrecía a
quienes acudían a los tribunales, defensas ya preparadas con antelación a la
causa. Pero aun el discurso era pronunciado por el interesado ante quien
presidía el juicio.
-Cicerón J.
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