Ruanda: A 26 años del genocidio.
Ruanda, abril de 1994. Daba inicio uno de los episodios más sangrientos
y trágicos en la historia de Ruanda, África y del mundo entero.
Los conflictos étnicos siempre han estado latentes desde la existencia
misma del hombre. En algunas ocasiones se manifiestan al exterior y desencadenan
episodios violentos con consecuencias trágicas: violaciones, asesinatos, refugiados.
El caso de Ruanda se debe estudiar a
partir de la década de los 50´s del siglo pasado. Terminada la 2GM Ruanda y
otros países africanos consiguen su “independencia” del dominio ejercido por
los Estados europeos. En el informe de 1957 llevado a cabo por la ONU y Bélgica
(quien ejercía la tutela de Ruanda) se documentó por primera vez el problema étnico
con relación a la vida política. Un año antes, en las votaciones de puestos
menores de 1956 los hutus ganan por una amplia ventaja debido a su superioridad
numérica.
Con la evolución de la democracia aparecen nuevas contra
elites quienes cuestionan el mandato conservador. Por su parte, algunos tutsis
jóvenes mejor preparados hacen lo mismo. Entre 1958 y 1959 se presenta una intensa
guerra de panfletos y artículos de prensa: La iglesia califica el fenómeno como
un problema étnico. En 1961 durante el referéndum de abolición de la monarquía y
posterior independencia, unos 300,000 tutsi se encontraban refugiados en países
de la periferia. En 1990 a partir de la caída del muro de Berlín los problemas
sobre todo políticos se agudizan de manera rápida en todo el mundo. Los
problemas de política, democracia, la guerra civil y sobre todo la bipolaridad étnica
se intensifican. El 1 de septiembre de 1990, 33 firmantes de un documento
titulado “Por el multipartidismo y por la democracia” adoptan una firme
posición en favor de la democratización en Ruanda. El 1 de octubre de 1990, Ruanda es atacado
desde Uganda por un grupo armado de refugiados tutsi. Por fin, en mayo de 1992
en Bruselas tres partidos de oposición de Ruanda firman un acuerdo de
democratización.
A inicios de 1993 la tensión se genera nuevamente tras un
discurso por un político quien llama a tomar acción contra los tutsi. En
noviembre de 1992 en Gisenyi, León Mugesera incita a masacrar a los opositores “Su
pena es la muerte y nada menos” y a los tutsi “Su país es Etiopía y los vamos a
expedir a su casa a través del río Nyabarongo en viaje express, Así es. Os
repito, por lo tanto, debemos ponernos rápidamente a la obra”.
El de abril de 1994 las autoridades hutu habían declarado
que los tutsi se estaban preparando para luchar y reinstaurar una monarquía. El
7 de abril de 1994 los ataques iniciaron. Los simpatizantes del gobierno asesinaron
a los tutsi en varias partes del norte de Ruanda con ayuda de los militares en
activo. Muchos tutsi decidieron esconderse en hospitales, iglesias y escuelas
sin embargo son perseguidos y asesinados. Las víctimas son quemadas vivas,
arrojadas muertas o agonizantes en letrinas, rematadas lentamente a machetazos,
lo que lleva a algunas a pagar a los asesinos para que las maten de un tiro. En
el caso de los matrimonios étnicamente mixtos, son numerosos los que son
obligados a matar a miembros tutsi de su propia familia.
A mediados de mayo inicia una segunda ola, la fase final que
tiene por objetivo asesinar a los supervivientes de las oleadas de masacres
anteriores: quienes han podido permanecer escondidos, los que han sido hasta
entonces tratados con indulgencia (mujeres, niños o los que, por su estatus
comunitario, han sido protegidos, como los sacerdotes o el personal médico). Al
final: Más de un millón de muertes. Entre ellas miembros de otros grupos étnicos
incluidos hutu, ya que se mataba a “todo el que pareciera tutsi”. No todos los
hutu estaban de acuerdo con la decisión, entre ellos políticos y
militares se oponen a la masacre y en abril 12, diez oficiales superiores toman
con claridad sus distancias con relación al gobierno interino.
Victimas
El número de victimas no es preciso. En el año 2000 el
gobierno de Ruanda fijo la cifra de muertos en 1.074.017; 94% tutsi.
Pero existen otras víctimas; los hijos de las mujeres
violadas.
“Mi hijo seguía preguntando quién era su padre. Pero entre
los 100 hombres o más que me violaron, no podía decir cuál de todos era el
padre". Carine
Víctima de violación durante el genocidio de Ruanda (Citado del artículo “A 25 años del genocidio de Ruanda” publicado por la BBC)
Víctima de violación durante el genocidio de Ruanda (Citado del artículo “A 25 años del genocidio de Ruanda” publicado por la BBC)
Justicia
En los años que siguieron al genocidio más de 120,000
personas fueron detenidas y acusadas por su responsabilidad penal en la participación
de las matanzas. Para hacer frente a este aplastante número, procuro una
respuesta a partir de tres niveles judiciales:
· El tribunal penal para Ruanda
· El sistema judicial nacional de Ruanda
· Los tribunales Gacaca
El primer juicio comenzó en enero de 1997 y para diciembre
de 2012, el Tribunal había completado la primera parte de su mandato. Durante
sus dos décadas de trabajo en Arusha, Tanzanía, el Tribunal condenó a 61
personas a penas de hasta cadena perpetua por su participación en las masacres.
Catorce acusados fueron absueltos y otros 10 remitidos a los tribunales
nacionales. El Tribunal celebró 5.800 días de actuaciones, inició actuaciones
contra 93 personas acusadas, emitió 55 juicios de primera instancia y 45 de
apelación, y escuchó los "testimonios de más de 3.000 testigos que
valientemente relataron algunos de los eventos más traumáticos imaginables
durante los juicios del Tribunal", dijo el Presidente del Tribunal, Juez
Vagn Joensen, al Consejo de Seguridad de la ONU en diciembre de 2015.
En el primer juicio tramitado por un tribunal internacional
sobre genocidio, un ex alcalde, Jean-Paul
Akayesu, fue condenado en 1998 por nueve delitos de genocidio y
crímenes de lesa humanidad. En el veredicto fue el primero en concluir que la
violación y el asalto sexual constituían actos de genocidio en tanto en cuanto
fuesen cometidos con la intención de destruir, en su totalidad o en parte, al
grupo destinatario. Los jueces dictaminaron que, en el caso de Rwanda, el
asalto sexual formaba parte integrante del proceso de destrucción del grupo
étnico tutsi y que la violación era sistemática y se había perpetrado
exclusivamente contra las mujeres tutsi, lo que ponía de manifiesto la
intención específica exigida en esos actos para que constituyesen genocidio.
La condena a cadena perpetua del primer ministro durante el
genocidio, Jean Kambanda, en 1998 fue la primera vez en que se condenó a
un jefe de gobierno por el delito de genocidio.
La causa Medios de información vista por el
Tribunal en 2003 fue el primer juicio, desde que se condenó a Julius Streicher
en Nuremberg a raíz de la segunda guerra mundial, en que se examinó la función
de los medios de información en el contexto de la justicia penal internacional.
Actualmente siguen sin resolverse varios procesos y muchos responsables están prófugos. 14/07/2020
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